Dilma tenía razón: científicos británicos desarrollaron tecnología capaz de "almacenar viento"

El proyecto consiste en almacenar aire en forma líquida, que luego se expande y mueve turbinas que convierten la energía mecánica en energía eléctrica.

Hay varias controversias relacionadas con la falta de capacidad de Dilma Roussef para pronunciar discursos. Una de las grandes frases de la mandataria que agitó las redes sociales se produjo cuando, en una rueda de prensa impartida en la ONU, dijo que la posibilidad de "almacenar viento" beneficiaría al mundo entero.

En su discurso (clic aquí para verlo), Dilma menciona las dificultades técnicas para viabilizar la sustitución de centrales hidroeléctricas por centrales eólicas. Sostiene que, actualmente, la energía hidroeléctrica es la más barata y viable en términos de mantenimiento, porque el agua es gratuita y existe la posibilidad de almacenarla. Luego señala que la energía eólica también sería muy interesante para el país, pero aún no hay tecnología para "almacenar viento". Esto dificulta la inversión en este tipo de energía, debido a la falta de estabilidad de las corrientes de aire. La energía eólica depende de la ocurrencia del viento en densidad y velocidad ideales, y estos parámetros sufren variaciones anuales y estacionales (consulte el artículo "¿Qué es la energía eólica? Comprenda cómo las turbinas generan electricidad a partir de los vientos" para obtener más información).

La frase se convirtió en un meme: se compartieron en Internet fotografías de un hombre con un abanico llenando bolsas de plástico con viento, así como montajes con la cara de Dilma en paquetes de bocadillos "aéreos" y porciones de pastel de viento. El juego "se volvió viral".

¿Pero Dilma dijo tonterías tan grandes? Según los científicos británicos, no.

Bueno, para mover las turbinas eólicas, necesitamos viento, ¿verdad? Si no es constante, una forma artificial de controlar esta intermitencia sería ideal para solucionar uno de los principales problemas de esta tecnología, ¿verdad?

Según Agência Fapesp, científicos británicos de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Físicas de la Universidad de Birmingham están desarrollando una tecnología que permite utilizar aire líquido como una forma de optimizar la implementación de fuentes renovables como la solar y la eólica. De esta forma, se minimizarían los efectos de su intermitencia en el suministro de la red eléctrica. El método ya ha sido probado en una planta piloto y entrará a escala comercial en 2018.

¿Como funciona?

El principio físico es relativamente simple. Cuando el aire se enfría a -196ºC, se vuelve líquido. Aproximadamente 10 litros de aire dan lugar a un litro de aire líquido. Esto se puede almacenar y luego calentar. Cuando entra en contacto con una fuente térmica, se expande e impulsa una turbina que convierte la energía mecánica en energía eléctrica.

La propuesta de los responsables del proyecto no es muy diferente a la que hizo Dilma en su intervención. El objetivo es contribuir a superar los altibajos en el suministro de energía generada por fuentes renovables. De esta forma, con aire líquido, la energía estaría disponible sin una disminución de la oferta incluso en los días con menos sol o una reducción del régimen de viento.

También según Williams, se espera que los impactos ambientales del proceso sean muy bajos. “Para el almacenamiento de energía, el dispositivo solo captura y agota aire. Y, cuando se utiliza almacenamiento criogénico en motores, el material intercambiado con el medio es nuevamente aire ”, explicó.

La Universidad de Birmingham, responsable del proyecto, fue elegida "universidad del año" por The Times y The Sunday Times . Una de sus prioridades es el desarrollo de soluciones revolucionarias que se ajusten al concepto de sostenibilidad. La universidad tiene un convenio de cooperación con la São Paulo Research Foundation (Fapesp) para apoyar proyectos de investigación colaborativa entre el Estado de São Paulo y el Reino Unido.

La propuesta de Dilma no es tan absurda después de todo. Teniendo en cuenta que el viento es, según la definición del diccionario Michaelis, "el aire en movimiento o en desplazamiento", el malentendido puede haber ocurrido debido a una confusión en las palabras. La propuesta de los científicos británicos es almacenar energía eólica utilizando el aire como "caja" para almacenar esa energía.

Basta pensar en el principio básico de la naturaleza, la conservación de la energía, y si lo prefiere, puede incluso utilizar la frase de Antoine Lavoisier "En la naturaleza, nada se crea, nada se pierde, todo se transforma". Lo que proponen los nuevos científicos británicos es, a través de la energía de los vientos, enfriar el aire (porque para enfriar algo, también necesitamos energía) y así la energía utilizada en este proceso sería "almacenada" para ser utilizada a través de la expansión que el aire tiene que ser calentado artificialmente o no, entrando así en movimiento para generar las turbinas. ¿Recuerdas qué es el aire en movimiento? Eso, el viento. El proceso no consiste literalmente en "capturar" el viento y almacenarlo,sino más bien un medio de almacenar energía eólica a través del proceso de hacer aire líquido y recuperar esa energía a través del movimiento del aire líquido cuando vuelve a su estado natural, que eventualmente se convertirá en viento.

Independientemente de la declaración del presidente, las nuevas tecnologías que permitan el máximo aprovechamiento de la producción de energías alternativas, como la eólica y la solar, son necesarias para cambiar el paradigma actual de producción de energía y reducir los impactos ambientales del consumo energético. Al principio, muchos inventos revolucionarios parecían absurdos y fueron objeto de burlas, pero gracias a la osadía de los científicos y los estrictos métodos de observación, identificación e investigación, se volvieron viables y podemos disfrutar de sus beneficios. Por último, qué bien que los científicos británicos invirtieran en esta tecnología y no la consideraran tan absurda, porque las innovaciones siempre son bienvenidas para cambiar el aire de nuestra sociedad.

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Fuente: Agência Fapesp
y Palácio do Planalto